6 pasos para hacer un visual thinking y aprender con menos esfuerzo mental
¿Te saturas cuando la información es larga, densa o mal organizada? El visual thinking se vuelve relevante cuando descubres que leer, escuchar o tomar apuntes no siempre es suficiente para comprender bien una idea.
Aun esforzándote, repasando varias veces, aparece la confusión, el cansancio mental o la dificultad para explicar con claridad lo que has aprendido. Este problema no tiene que ver con tu capacidad, sino con una forma de presentar la información que no siempre se ajusta a cómo funciona tu cerebro.
Cuando la información se ofrece solo en texto o de manera lineal, tu mente necesita invertir más esfuerzo para organizarla. Esto suele provocar pérdida de atención, saturación mental y olvidos rápidos. En ese punto, aprender deja de ser un proceso claro y se convierte en algo pesado y poco eficiente.
El visual thinking aparece como una respuesta directa a esta dificultad. Al transformar ideas complejas en representaciones visuales simples, facilita el entendimiento desde el primer contacto y reduce la carga mental innecesaria. No es una técnica estética, sino una forma práctica de hacer que la información sea más accesible y manejable.
Este enfoque se apoya en un hecho comprobado de que el cerebro humano procesa la información visual con mayor rapidez que la textual. Por eso, trabajar con imágenes, esquemas y palabras clave organizadas visualmente mejora la claridad, y permite identificar relaciones y prioridades que antes pasaban desapercibidas.
Además, el visual thinking responde a la necesidad de comunicar ideas con precisión. Al organizar visualmente la información, no solo entiendes mejor, sino que también te resulta más fácil explicarte.
Investigaciones sobre aprendizaje activo, como el metaanálisis publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en 2014, muestran que esta implicación activa mejora el rendimiento y la comprensión frente a métodos pasivos.
¿Qué es visual thinking?
El visual thinking es una metodología que convierte ideas y conceptos complejos en representaciones gráficas, para facilitar la comprensión y la comunicación. No se trata de saber dibujar bien, sino de representar información para:
- Entenderla mejor.
- Recordarla con más facilidad.
- Explicarla de forma clara a otras personas.
Al aplicar el visual thinking usas una forma de pensar y comunicar ideas empleando imágenes simples como dibujos, esquemas, flechas o palabras clave organizadas visualmente.
Este enfoque se basa en la premisa de que el cerebro humano procesa mejor la información y con más rapidez cuando se presenta de forma visual. Por eso, para crear conexiones entre conceptos utiliza:
- Imágenes.
- Diagramas.
- Símbolos.
- Otros elementos gráficos.
Estudios en psicología cognitiva muestran que combinas mejor la información cuando usas palabras e imágenes al mismo tiempo. Esto hace que con este método se facilite la comprensión, la estimulación de la creatividad y el pensamiento crítico.
¿Cuáles son los beneficios del visual thinking?
Como el visual thinking es una forma práctica de trabajar la información que conecta con cómo aprende tu cerebro de manera natural, ofrece una serie de beneficios entre los que se pueden destacar:
Mejora la comprensión de la información
Una de las ventajas del visual thinking es que cuando organizas ideas de forma lógica y visual, te resulta más sencillo entender contenidos que de otro modo pueden parecer confusos o demasiado abstractos.
Al ver la información estructurada, tu mente identifica relaciones, jerarquías y conexiones sin necesidad de releer varias veces. Esto reduce el esfuerzo mental y aumenta la claridad desde el primer contacto con el contenido.
Desde la investigación educativa, Richard Mayer demostró que las personas aprenden mejor cuando combinan palabras con elementos visuales bien organizados. Esto explica por qué el visual thinking facilita el entendimiento inicial de nuevos temas.
Aumenta la retención y el recuerdo
Uno de los objetivos del visual thinking es enfocarse en que no solo recuerdas el dato, sino también su ubicación visual y cómo se relaciona con otros conceptos; para ello busca que tu cerebro guarde la información de forma más estable, trabajando con:
- Esquemas.
- Mapas mentales.
- Dibujos simples.
La psicología cognitiva ha confirmado que el uso combinado de imágenes y palabras mejora la memoria a largo plazo. Esto hace que recuperar la información sea más rápido y preciso con el paso del tiempo.
Allan Paivio, con su teoría del doble procesamiento, mostró que la información codificada de forma visual y verbal tiene más probabilidades de ser recordada. Esta evidencia ha sido replicada en contextos educativos, clínicos y organizacionales.
Mejora la atención y la concentración
El visual thinking te ayuda a mantener el foco porque reduce distracciones innecesarias. Al tener la información organizada en un solo espacio visual, evitas saltar constantemente entre ideas sueltas.
Esto facilita que mantengas la atención durante más tiempo y que sigas un hilo claro sin perderte. Estudios sobre atención en el aprendizaje indican que los materiales visuales bien diseñados reducen la carga cognitiva.
John Sweller, creador de la teoría de la carga cognitiva, explica que cuando la información se presenta de forma clara y estructurada, el cerebro utiliza menos recursos para procesarla, lo que mejora la concentración y el rendimiento.
Favorece un rol activo en el aprendizaje
Cuando utilizas visual thinking, no te limitas a recibir información. Participas en su construcción, decides qué es relevante y cómo organizarlo. Este proceso te coloca en una posición activa, lo que aumenta tu implicación y tu sentido de control sobre lo que estás aprendiendo.
La investigación en educación muestra que el aprendizaje activo mejora los resultados académicos. Un metaanálisis publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en 2014 concluyó que los estudiantes que participan activamente en el aprendizaje obtienen mejores resultados que quienes solo reciben información de forma pasiva.
Ayuda a organizar y estructurar ideas
El pensamiento visual te permite ordenar información de manera lógica y coherente. Al trabajar con esquemas o mapas, ves con claridad qué ideas son principales, cuáles son secundarias y cómo se relacionan entre sí. Esto resulta especialmente útil para:
- Planificar.
- Estudiar.
- Explicar un tema a otras personas.
Desde la psicología educativa, se sabe que la organización de la información es clave para el aprendizaje profundo. Investigaciones sobre mapas conceptuales, impulsadas por Joseph Novak, muestran que estructurar visualmente el conocimiento mejora la comprensión y facilita la transferencia de lo aprendido a nuevas situaciones.
Potencia la creatividad y el pensamiento reflexivo
Al usar recursos visuales, te das permiso para explorar distintas formas de representar una idea. Esto estimula la creatividad y te ayuda a analizar los contenidos desde diferentes puntos de vista.
No se trata de hacer algo artístico, sino de abrir espacio a nuevas conexiones mentales. Además, este proceso favorece la reflexión sobre tu propio aprendizaje, porque al revisar tus esquemas visuales, puedes identificar qué entiendes bien y qué necesitas reforzar.
La investigación en metacognición muestra que reflexionar sobre cómo aprendes mejora la autonomía y la eficacia del aprendizaje, algo respaldado por los estudios de Barry Zimmerman sobre autorregulación.

¿Cómo hacer un visual thinking paso a paso?
Hacer visual thinking no requiere habilidades artísticas ni conocimientos previos. Es un proceso sencillo que se aprende practicando y que se adapta a tu forma de pensar. Para ello sigue los siguientes pasos:
Define qué quieres trabajar
El primer paso para hacer un visual thinking es tener claro el objetivo. Antes de dibujar o escribir, necesitas decidir qué información vas a representar y para qué la quieres usar. Cuando defines el propósito, evitas incluir datos innecesarios y mantienes el foco en lo importante; por eso debes saber si el objetivo es:
- Entender un tema.
- Estudiar para un examen.
- Preparar una clase.
- Aclarar una idea personal.
Desde la psicología del aprendizaje se sabe que tener un objetivo claro mejora el procesamiento de la información. Investigaciones de Edwin Locke sobre la teoría de establecimiento de metas muestran que los objetivos definidos aumentan el rendimiento y la claridad mental.
Identifica las ideas principales
Una vez que sabes qué vas a trabajar, el siguiente paso es detectar las ideas clave, es decir, preguntarte qué puntos no pueden faltar para entender el tema; estas ideas serán la base de tu visual thinking.
Estudios sobre comprensión lectora indican que identificar ideas principales mejora el aprendizaje profundo. Además, investigaciones de Kintsch y van Dijk sobre el procesamiento del texto muestran que el cerebro entiende mejor la información cuando distingue lo esencial de lo secundario.
Organiza la información de forma lógica
Al hacer diseños de visual thinking puedes empezar colocando la idea central en el centro o en la parte superior y distribuir el resto alrededor, siempre siguiendo un orden que tenga sentido para ti. Lo importante es que decidas
- Qué va primero.
- Qué depende de qué.
- Cómo se relacionan entre sí.
La organización de la información es un factor clave en el aprendizaje eficaz. Joseph Novak, investigador en educación, demostró que estructurar el conocimiento de forma visual mejora la comprensión y facilita el uso de lo aprendido en nuevas situaciones.
Usa palabras cortas y elementos visuales simples
En un esquema visual thinking utiliza palabras breves y claras para plasmar la información. Además, acompaña cada idea con formas sencillas para apoyar el significado del contenido. Pueden ser figuras como:
- Círculos.
- Líneas.
- Flechas.
- Símbolos básicos.
La investigación en carga cognitiva, desarrollada por John Sweller, muestra que el exceso de texto dificulta el aprendizaje. Por eso, usar palabras clave junto con elementos visuales simples reduce el esfuerzo mental y mejora la comprensión.
Conecta las ideas entre sí
Otra de las fases del visual thinking es mostrar cómo se relacionan las ideas, para ver el conjunto completo y entender cómo cada parte encaja con las demás. Puedes usar flechas, líneas o agrupaciones visuales para indicar:
- Relaciones.
- Secuencias.
- Dependencias.
Desde la psicología cognitiva se sabe que el aprendizaje mejora cuando se establecen relaciones entre conceptos. Estudios sobre redes semánticas indican que conectar ideas facilita el recuerdo y la aplicación del conocimiento.
Revisa y ajusta el resultado final
Por último, observa tu visual thinking y pregúntate si se entiende con solo mirarlo. Este paso te permite comprobar si realmente has comprendido la información y si podrías explicarla a otra persona usando solo el apoyo visual; para hacerlo realiza acciones como:
- Ajusta el orden.
- Elimina lo que sobra.
- Refuerza lo que sea importante.
La revisión activa forma parte del aprendizaje eficaz. Investigaciones sobre metacognición, como las de Barry Zimmerman, muestran que evaluar y ajustar lo que haces mejora la comprensión y la autonomía en el aprendizaje.

Conclusiones sobre pasos para hacer un visual thinking y aprender con menos esfuerzo mental
Al aplicar el visual thinking, te das la oportunidad de organizar tu aprendizaje de manera más efectiva y con menos esfuerzo mental. Esto es posible porque puedes identificar qué ideas son esenciales, cómo se relacionan y cuál es el orden más lógico para procesarlas, lo que te permite pensar con claridad y mantener el foco sin saturarte.
Este enfoque te coloca en un rol activo, ya que no solo recibes información, sino que la analizas, la estructuras y la conectas de forma que tenga sentido para ti. Al hacerlo, tu comprensión mejora, tu memoria se fortalece y tu capacidad para explicar conceptos complejos se vuelve más precisa.
Además, usar visual thinking te ayuda a evaluar tu propio aprendizaje. Al revisar tus esquemas y conexiones, puedes detectar con rapidez lo que entiendes bien y lo que necesita más atención, fortaleciendo tu autonomía y tu capacidad de autoevaluación.
Incorporar esta metodología en tu experiencia de aprendizaje te permite aprender de forma más clara, efectiva y controlada, transformando la manera en que procesas la información y cómo la aplicas en tus estudios, trabajo o proyectos personales.
Finalmente, si haces del visual thinking una práctica habitual, estarás potenciando tu atención, tu organización y tu pensamiento crítico, logrando que cada nuevo aprendizaje sea más sencillo de:
- Comprender.
- Recordar.
- Utilizar.
Al aplicar visual thinking de manera constante, también mejoras tu capacidad para tomar decisiones sobre la información que manejas. Aprendes a priorizar lo más relevante, a identificar conexiones importantes y a simplificar conceptos complejos sin perder precisión, lo que te permite trabajar de forma más eficiente y segura en cualquier tarea o proyecto que enfrentes.
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